Los síntomas de la varicela suelen aparecer aproximadamente tres semanas después de la exposición al virus de la varicela-zóster. Los síntomas iniciales, que a menudo se manifiestan uno o dos días antes de la erupción, pueden incluir fiebre leve (que puede superar los 38°C), dolor de cabeza, dolor de garganta, secreción nasal, pérdida de apetito y fatiga general.
La característica más distintiva de la enfermedad es una erupción cutánea roja y con picazón. Esta erupción progresa a través de varias etapas: inicialmente aparecen como pequeñas protuberancias elevadas (pápulas), que luego se desarrollan en ampollas claras y llenas de líquido (vesículas) en 24-48 horas. Estas ampollas finalmente se rompen, forman costras y sanan. Pueden seguir apareciendo nuevas erupciones durante unos 5-7 días, lo que significa que diferentes etapas de las lesiones (pápulas, vesículas, costras) pueden estar presentes simultáneamente.
La erupción generalmente comienza en el tronco y el cuero cabelludo, y luego se extiende a la cara, las axilas, la parte superior de los brazos, las piernas e incluso puede aparecer dentro de la boca.
Otros síntomas pueden incluir inflamación de los ganglios linfáticos y, en algunos casos, dolor abdominal lo suficientemente intenso como para dificultar el movimiento o la alimentación.