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Para apoyar la salud metabólica y mejorar el bienestar general, se deben adoptar hábitos alimenticios saludables, especialmente los que se ajustan a los principios de la dieta mediterránea. Esta dieta enfatiza el consumo regular de aceite de oliva, rico en ácidos grasos monoinsaturados, pescado y verduras frescas. En el manejo del hígado graso, es crucial evitar estrictamente las grasas saturadas, los azúcares refinados y los productos de panadería procesados. Además, es de gran importancia mantenerse alejado de los alimentos procesados industrialmente que contienen conservantes y tienen una larga vida útil.