La insuficiencia respiratoria es una condición grave que afecta significativa y negativamente la calidad de vida. Los síntomas iniciales y primarios de esta condición incluyen la dificultad para respirar (disnea) y la sensación de no poder respirar. Los pacientes pueden experimentar dificultad para respirar y disnea incluso en reposo. Incluso la actividad física más leve puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca. Otros síntomas comunes de la insuficiencia respiratoria incluyen tos, sibilancias, insomnio, sudoración excesiva, dolor de cabeza, confusión y trastornos del estado de ánimo (irritabilidad, ansiedad). Si se observa una decoloración azulada (cianosis) en los labios y las yemas de los dedos, es de vital importancia consultar a un especialista en neumología de inmediato.

En la insuficiencia respiratoria crónica, las funciones respiratorias se deterioran de forma permanente y progresiva. Los pacientes con insuficiencia respiratoria crónica pueden desarrollar cierta tolerancia con el tiempo, ya que experimentan continuamente estos síntomas. La respiración en estos pacientes es generalmente más rápida y su piel puede adquirir un color azulado debido a los bajos niveles de oxígeno. La adaptación del paciente a esta condición hasta cierto punto crea el riesgo de que los síntomas sean pasados por alto, lo que puede conducir a peligros graves, incluso mortales.