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El enfisema es una enfermedad pulmonar crónica que surge del daño a los sacos aéreos de los pulmones, siendo su síntoma más prominente la dificultad para respirar (disnea). Mientras que la tos y la producción de esputo son predominantes en la bronquitis crónica, la dificultad para respirar es la queja principal en los casos de enfisema. Otros síntomas comunes asociados con el enfisema incluyen: Tos y producción de esputo, Sibilancias, Mayor susceptibilidad a las infecciones torácicas, Respiración rápida, Decoloración de los dedos o los labios (cianosis), Fatiga y agotamiento persistentes, Nebulosidad mental, Problemas para dormir, Ansiedad o depresión, Pérdida de peso involuntaria. En pacientes con enfisema, el aire inhalado queda atrapado en los sacos aéreos y no puede ser expulsado por completo, lo que provoca dificultad para respirar. Además, debido a que el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono en los pulmones no se puede realizar de manera efectiva, la captación de oxígeno por parte del cuerpo disminuye, lo que exacerba la dificultad respiratoria. La gravedad de la dificultad para respirar puede variar según la etapa de la enfermedad. Inicialmente, la disnea puede ocurrir durante actividades extenuantes como subir una cuesta o escaleras, pero a medida que la enfermedad progresa, puede volverse perceptible incluso al caminar en terreno llano o al vestirse. Sin embargo, no todos los casos de dificultad para respirar indican enfisema; puede surgir debido a muchas enfermedades pulmonares diferentes. Consultar a un especialista en enfermedades torácicas para un diagnóstico preciso es esencial. Las personas con enfisema también enfrentan un mayor riesgo de desarrollar neumonía, bronquitis y otras infecciones del tracto respiratorio.