Los síntomas del cólera suelen manifestarse entre 12 horas y 5 días después de la infección con la bacteria Vibrio cholerae. La enfermedad se presenta principalmente con diarrea acuosa severa y profusa, a menudo descrita como «heces en agua de arroz», resultado del impacto de la bacteria en el revestimiento intestinal. Esto se acompaña frecuentemente de vómitos significativos.

Otros síntomas comunes incluyen calambres abdominales o en las piernas, sequedad bucal, sed intensa y una producción de orina reducida. Aproximadamente una de cada diez personas infectadas con cólera experimenta síntomas graves, indicativos de deshidratación profunda, como taquicardia, presión arterial baja, pérdida de elasticidad de la piel, ojos hundidos, inquietud, irritabilidad y disminución de la producción de orina. En casos críticos, esto puede progresar rápidamente a shock y convulsiones.

Aunque los casos leves pueden resolverse espontáneamente en unos pocos días, la pérdida rápida y extrema de líquidos causada por el cólera puede volverse rápidamente mortal. Por lo tanto, una evaluación médica pronta y una terapia de rehidratación son cruciales para prevenir complicaciones graves y asegurar la supervivencia del paciente.