La causa más común de afasia es el daño cerebral, como un accidente cerebrovascular (causado por la obstrucción o ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro). Esta condición lleva a la muerte de células cerebrales y al daño de las regiones del cerebro que controlan específicamente las funciones del lenguaje. En consecuencia, se producen deterioros en la capacidad de hablar, expresarse y comprender el lenguaje hablado.
Otras causas importantes que pueden conducir a la afasia incluyen: la enfermedad de Alzheimer, la demencia, los tumores cerebrales, los aneurismas cerebrales, las cirugías cerebrales, la hipoxia cerebral, la epilepsia, las toxinas o envenenamientos, y a veces temporalmente, los ataques de migraña y los ataques isquémicos transitorios (AIT).