En pacientes que experimentan pancreatitis aguda, el soporte nutricional puede implicar inicialmente la alimentación intravenosa (parenteral). Si es bien tolerada, la ingesta oral puede introducirse gradualmente, a menudo comenzando con una dieta líquida clara. La gestión nutricional durante la pancreatitis aguda es fundamental. Un plan dietético personalizado debe ser desarrollado y supervisado por especialistas en nutrición y dietética. Inicialmente, la dieta debe ser baja en grasas, con niveles normales de proteínas y una ingesta de carbohidratos ajustada según las necesidades individuales del paciente. La frecuencia de las comidas debe aumentarse y deben evitarse estrictamente los alimentos que puedan inducir náuseas o vómitos. Los alimentos a evitar incluyen huevos, alimentos grasos, pasteles, postres a base de masa, nata cuajada (kaymak), crema, chocolate, tahini, carnes procesadas, frutos secos grasos, vísceras, alimentos que producen gases y especias fuertes. La orientación nutricional después de la pancreatitis aguda también debe ser proporcionada por un dietista cualificado.