Actualmente, no existe una cura definitiva para la enfermedad de Fabry. Sin embargo, hay tratamientos disponibles para controlar los síntomas y retrasar la progresión de la enfermedad, principalmente a través de la terapia de reemplazo enzimático (TRE) y la terapia con chaperonas orales.

Terapia de Reemplazo Enzimático (TRE): Esta terapia implica la administración de enzimas sintéticas que imitan la función de la enzima alfa-GAL deficiente en el cuerpo. Al reemplazar la enzima faltante, la TRE tiene como objetivo prevenir la acumulación de sustancias grasas dañinas, mitigando así los efectos de la enfermedad.

Terapia con Chaperonas Orales: Este tratamiento utiliza pequeñas moléculas llamadas chaperonas. Estas chaperonas ayudan a estabilizar y corregir ciertas enzimas alfa-GAL mal plegadas, mejorando su función. Las enzimas corregidas pueden entonces descomponer más eficazmente las sustancias grasas, reduciendo las manifestaciones de la enfermedad.