Durante el proceso de hemodiálisis, se utiliza un dispositivo de hemodiálisis (riñón artificial) para eliminar el exceso de agua y los productos de desecho de la sangre. La sangre extraída del paciente entra en el hemodializador, donde se filtra, y luego la sangre purificada se devuelve al cuerpo. Un paso importante del tratamiento es establecer un acceso vascular adecuado para la conexión a la máquina de diálisis. Para asegurar un flujo sanguíneo adecuado, se utilizan tres métodos principales de acceso: catéter, fístula arteriovenosa o injerto. A lo largo del tratamiento de hemodiálisis, el estado general del paciente se controla de cerca y la frecuencia de las sesiones de tratamiento se determina en función de los resultados mensuales de los análisis de sangre.