Aunque la vitamina D se ha discutido en los últimos años en el contexto de varios problemas de salud como la infertilidad y el control de peso, sus efectos en estas áreas aún no están completamente probados. Específicamente, las afirmaciones de que la deficiencia de vitamina D causa directamente cáncer pueden generar preocupación innecesaria. Sin embargo, el papel principal y crítico de la vitamina D es el mantenimiento de la salud ósea. Especialmente durante y después de la menopausia, la vitamina D es vital para preservar la fuerza de la estructura ósea. Durante este período, la deficiencia de vitamina D puede aumentar el riesgo de fracturas óseas incluso por caídas simples y puede provocar problemas como la pérdida de altura. Por lo tanto, cuando la nutrición adecuada y la exposición a la luz solar son insuficientes, se recomienda la suplementación con dosis apropiadas de vitamina D.