Un hidrocele se presenta típicamente como una hinchazón indolora, llena de líquido, en la región inguinal o escrotal; su tamaño puede fluctuar a lo largo del día. El diagnóstico se establece en gran medida mediante el examen físico y la prueba de transiluminación. Durante la transiluminación, cuando se aplica una fuente de luz contra la hinchazón en una habitación oscura, se observa un brillo (reflejo) porque el líquido permite el paso de la luz. Esto indica que la masa contiene líquido, lo que proporciona un hallazgo significativo para el diagnóstico de hidrocele. Sin embargo, aunque la transiluminación por sí sola no es un método de diagnóstico 100% definitivo, es muy orientativa clínicamente. Para un diagnóstico definitivo y para diferenciarlo de otras patologías como un quiste de cordón espermático o una hernia inguinal incarcerada, la ecografía escrotal es el método de imagen preferido. Este método sin radiación permite la evaluación del volumen de líquido del hidrocele, y un examen detallado de la presencia y cantidad de líquido dentro del quiste, así como la búsqueda de otras formaciones dentro de la estructura quística, lo que lleva a un diagnóstico preciso.