El diagnóstico de la anafilaxia se basa principalmente en la evaluación clínica, dada la naturaleza aguda y crítica del evento. Si bien los síntomas son fundamentales para el diagnóstico, las pruebas de laboratorio tienen un papel limitado debido a la necesidad de una toma de decisiones clínicas rápidas. El diagnóstico de anafilaxia se basa en una historia clínica completa del paciente y un examen físico, utilizando criterios clínicos ampliamente aceptados.

Una historia clínica detallada es el paso inicial más crucial para determinar si ha ocurrido una anafilaxia y para identificar posibles desencadenantes. Los aspectos clave a investigar incluyen el inicio y la progresión del evento, su duración, los síntomas específicos experimentados, cualquier tratamiento administrado (en casa o en un hospital), y una exploración exhaustiva de los posibles agentes o exposiciones causales.

En la práctica, la anafilaxia debe sospecharse fuertemente cuando un paciente presenta dos o más hallazgos de aparición súbita que involucran la piel, los sistemas respiratorio, circulatorio o gastrointestinal. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la ausencia de manifestaciones cutáneas no descarta la anafilaxia, ya que esta es una razón común para diagnósticos retrasados o perdidos.

Para estandarizar el diagnóstico, se han establecido criterios clínicos específicos. La anafilaxia es altamente probable si se cumple cualquiera de los siguientes tres criterios:

1. Inicio agudo (minutos a horas) de afectación cutánea, de las mucosas o de ambas (por ejemplo, urticaria generalizada, prurito, eritema, angioedema de labios/lengua/úvula) Y la presencia de al menos uno de los siguientes:
a. Compromiso respiratorio (por ejemplo, disnea, sibilancias, estridor, hipoxemia).
b. Reducción de la presión arterial o síntomas asociados de disfunción de órganos terminales (por ejemplo, hipotonía, síncope, incontinencia).
2. Dos o más de los siguientes que ocurren rápidamente (minutos a horas) después de la exposición a un alérgeno *probable* para ese paciente:
a. Afectación cutánea, de las mucosas o de ambas (por ejemplo, urticaria generalizada, prurito, eritema, angioedema de labios/lengua/úvula).
b. Compromiso respiratorio.
c. Reducción de la presión arterial o síntomas asociados de disfunción de órganos terminales.
d. Síntomas gastrointestinales persistentes (por ejemplo, dolor abdominal tipo cólico, vómitos).
3. Reducción de la presión arterial rápidamente (minutos a horas) después de la exposición a un alérgeno *conocido* para ese paciente:
a. Lactantes y niños: Presión arterial sistólica baja para la edad o una caída >30% de la presión arterial sistólica.
b. Adultos: Presión arterial sistólica <90 mmHg o una caída >30% de la presión arterial basal del paciente.