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Es de suma importancia que las personas con una posible exposición al VIH se realicen la prueba. Se recomienda consultar a un profesional de la salud lo antes posible para obtener información sobre los métodos de prueba adecuados y el momento correcto para realizarla.
Las pruebas de ácido nucleico (NAT, PCR) generalmente pueden detectar la infección por VIH entre 10 y 33 días después de una exposición de riesgo. Estas pruebas buscan directamente el material genético del virus.
Las pruebas de antígenos/anticuerpos, generalmente realizadas con muestras de sangre venosa, pueden detectar la infección por VIH entre 18 y 45 días después de una exposición de riesgo. Estas pruebas buscan los anticuerpos que el cuerpo produce contra el virus (anticuerpos anti-VIH) y/o los propios antígenos del virus (antígeno p24). La prueba ELISA, comúnmente utilizada para fines de detección, es una prueba general empleada para el diagnóstico de muchas enfermedades y no es exclusiva del VIH. Si la prueba ELISA resulta positiva, se realizan pruebas de confirmación más específicas, como el Western Blot, para confirmar el diagnóstico.
Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que determinan la presencia y cantidad de material genético viral, se utilizan no solo para ayudar en el diagnóstico en ciertas situaciones, sino también para monitorear la eficacia del tratamiento del VIH y seguir la carga viral. También se pueden aplicar pruebas adicionales dirigidas a las proteínas estructurales del virus cuando se considere necesario.
¿Cómo se diagnostica el VIH/SIDA?
Las pruebas de ácido nucleico (NAT, PCR) generalmente pueden detectar la infección por VIH entre 10 y 33 días después de una exposición de riesgo. Estas pruebas buscan directamente el material genético del virus.
Las pruebas de antígenos/anticuerpos, generalmente realizadas con muestras de sangre venosa, pueden detectar la infección por VIH entre 18 y 45 días después de una exposición de riesgo. Estas pruebas buscan los anticuerpos que el cuerpo produce contra el virus (anticuerpos anti-VIH) y/o los propios antígenos del virus (antígeno p24). La prueba ELISA, comúnmente utilizada para fines de detección, es una prueba general empleada para el diagnóstico de muchas enfermedades y no es exclusiva del VIH. Si la prueba ELISA resulta positiva, se realizan pruebas de confirmación más específicas, como el Western Blot, para confirmar el diagnóstico.
Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que determinan la presencia y cantidad de material genético viral, se utilizan no solo para ayudar en el diagnóstico en ciertas situaciones, sino también para monitorear la eficacia del tratamiento del VIH y seguir la carga viral. También se pueden aplicar pruebas adicionales dirigidas a las proteínas estructurales del virus cuando se considere necesario.