La acalasia es un trastorno de la deglución (disfagia) que resulta de la incapacidad del anillo muscular en el extremo inferior del esófago (esfínter esofágico inferior - EEI) para relajarse, y de la falta de movimiento coordinado de los músculos esofágicos (pérdida de peristalsis). En un individuo sano, los alimentos deglutidos son impulsados hacia el estómago por las contracciones rítmicas de los músculos esofágicos (peristalsis). El EEI, situado donde el esófago se une al estómago, se relaja durante la deglución, permitiendo el paso de los alimentos al estómago y previniendo su reflujo. En pacientes con acalasia, este proceso natural se interrumpe debido al daño de las células nerviosas en el esófago. Mientras el EEI no logra relajarse adecuadamente, los movimientos contráctiles del esófago tampoco pueden ocurrir de manera efectiva. Esta condición impide el paso de alimentos sólidos y líquidos al estómago, lo que lleva a su acumulación en el esófago. Con el tiempo, el esófago puede dilatarse, y los alimentos fermentados acumulados en su interior pueden regresar a la boca con un sabor amargo (regurgitación).