Para las personas que trabajan en profesiones con riesgo de bursitis prerrotuliana, se recomienda evitar el contacto directo de las rodillas con el suelo siempre que sea posible. Si es inevitable apoyar las rodillas en el suelo, el uso de una almohadilla fina o un soporte suave para la rodilla puede reducir el contacto directo y prevenir el desarrollo de la bursitis prerrotuliana. Para prevenir la bursitis prerrotuliana, se deben evitar las lesiones y la sobrecarga muscular. Es especialmente importante realizar regularmente ejercicios de calentamiento y enfriamiento adecuados durante la práctica deportiva. Por ejemplo, el uso de rodilleras en deportes como el voleibol o en situaciones en las que se pasa mucho tiempo de rodillas puede proporcionar protección al prevenir impactos y fricción en la rótula. Además, mantener una flexibilidad óptima de la rodilla y la fuerza y resistencia de los músculos de las piernas también reduce el riesgo de bursitis prerrotuliana. Para lograr este objetivo, se deben realizar actividades físicas y ejercicios regulares.