La piedra angular del tratamiento del escorbuto es la corrección de la deficiencia de vitamina C, que se logra administrando vitamina C al paciente por vía oral o, si es necesario, por vía intravenosa. Además, la corrección de otras deficiencias minerales y vitamínicas asociadas, como las de hierro, vitamina B12 y ácido fólico, es una parte integral del tratamiento. A largo plazo, para prevenir la recurrencia de la enfermedad y apoyar la salud general, es esencial establecer y mantener una dieta equilibrada enriquecida con frutas y verduras frescas.