El enfisema es una afección pulmonar grave, típicamente asociada con factores de riesgo como el tabaquismo, y se clasifica dentro de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). En esta condición, los pequeños sacos de aire en los pulmones, llamados alvéolos, se dañan gradualmente y pierden su función. Este daño resulta en una pérdida de elasticidad del tejido pulmonar, lo que conduce a dificultades respiratorias, particularmente la falta de aliento.

El tejido pulmonar se compone de las vías respiratorias, que transportan el aire inhalado a las regiones de intercambio gaseoso, y el parénquima (alvéolos), donde ocurre el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. La inflamación crónica de las vías respiratorias se conoce como bronquitis crónica. En las etapas avanzadas de la bronquitis crónica, el enfisema se desarrolla debido a la destrucción de los alvéolos responsables del intercambio gaseoso. Estas dos condiciones (bronquitis crónica y enfisema) a menudo ocurren juntas o secuencialmente, formando diferentes etapas de la EPOC.

El síntoma más prominente del enfisema es la falta de aliento. Además de la falta de aliento, la tos y las sibilancias también se encuentran entre los síntomas comúnmente observados en pacientes con enfisema.