La futura madre se posiciona cómodamente en una camilla de exploración. Se fija un transductor al abdomen materno, específicamente sobre el área donde la frecuencia cardíaca fetal se detecta más prominentemente, para monitorizar continuamente la actividad cardíaca del bebé. Luego se coloca un segundo transductor en el fondo del útero, típicamente en la parte superior del abdomen, para registrar las contracciones uterinas.