Los parásitos intestinales se dividen generalmente en dos categorías principales: Protozoos y Helmintos.

Protozoos: Son organismos microscópicos unicelulares. Entre las especies de protozoos comunes que causan infecciones intestinales en humanos se encuentran Giardia lamblia, Entamoeba histolytica, Cryptosporidium y Cyclospora cayetanensis. Estos parásitos suelen propagarse a través de alimentos, agua, suelo contaminados o superficies sucias con heces humanas y animales. Por ejemplo, pueden encontrarse en aguas de balnearios o piscinas con mantenimiento deficiente. Algunos protozoos forman quistes resistentes que pueden sobrevivir fuera del huésped durante meses. La ingestión de estos quistes o parásitos microscópicos resulta en una infección.

Helmintos: Son gusanos intestinales multicelulares visibles a simple vista. Los helmintos se clasifican generalmente como gusanos planos (trematodos y cestodos) y gusanos redondos (nematodos). El grupo de los gusanos planos incluye las tenias, mientras que los gusanos redondos abarcan muchas especies, incluidos los oxiuros. Específicamente, los oxiuros (Enterobius vermicularis) son una de las infecciones por helmintos intestinales más comunes en humanos, particularmente en niños.