Las enfermedades autoinmunes surgen cuando el sistema inmunitario reconoce y ataca erróneamente los propios tejidos del cuerpo como extraños, pudiendo afectar potencialmente a casi cualquier órgano. Entre los órganos más comúnmente afectados se encuentran el hígado, la glándula tiroides, los riñones, el páncreas, los intestinos y la piel. Las enfermedades autoinmunes sistémicas no se limitan a un solo órgano, sino que tienen la capacidad de afectar múltiples sistemas de órganos simultáneamente.