Los desequilibrios electrolíticos pueden provocar diversos síntomas. Las fluctuaciones en los niveles de sodio (exceso o deficiencia) pueden causar síntomas como espasmos musculares, convulsiones, sed extrema, letargo o confusión. Los cambios en los niveles de potasio se asocian con calambres musculares y debilidad, poliuria (micción frecuente), arritmias cardíacas (trastornos del ritmo cardíaco) y, en casos graves, paro cardíaco. Los desequilibrios ácido-base pueden provocar síntomas como náuseas, vómitos, dolores de cabeza, irritabilidad, letargo y parestesias (hormigueo) en las extremidades (manos, pies) y los labios.