Durante una biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF) de tiroides, el paciente generalmente no se duerme. El procedimiento se realiza adormeciendo el área de la biopsia con anestesia local. Esto permite que el paciente permanezca despierto mientras se minimiza la sensación de dolor. Sin embargo, para procedimientos más invasivos, como una biopsia abierta de tiroides, puede ser necesaria la anestesia general.