El número y el momento de los tratamientos con células madre para pacientes de ortopedia y traumatología se personalizan en función de las necesidades individuales de cada paciente. Los resultados del tratamiento también pueden variar significativamente según los factores específicos del paciente y el estado de la afección.

En las afecciones ortopédicas, las células madre se obtienen del tejido adiposo (grasa) o de la médula ósea mediante un procedimiento de extracción especializado. La meticulosidad y el método elegido para estos procedimientos de extracción son fundamentales para garantizar la viabilidad y calidad óptimas de las células madre. Para prevenir la transmisión de posibles enfermedades o la transferencia de células no deseadas, todos los pasos de adquisición y procesamiento de células madre, incluido cualquier cultivo celular posterior, deben llevarse a cabo en condiciones de laboratorio especializadas y estrictas.

Las células madre se administran típicamente mediante inyección. Sin embargo, también se emplean métodos de aplicación quirúrgica. Dependiendo del tratamiento específico con células madre que se vaya a aplicar, los pacientes reciben anestesia local o general.

En las terapias con células madre aplicadas quirúrgicamente, las células madre recolectadas a menudo se colocan sobre soportes tipo andamio, conocidos como matrices. Estas matrices se posicionan cuidadosamente en el área dañada donde se desea la regeneración. Mediante este método, el objetivo es que las células madre se diferencien en estructuras similares al cartílago o otras estructuras tisulares deseadas con el tiempo.