La adenitis, o inflamación de los ganglios linfáticos, resulta principalmente de infecciones bacterianas o virales. Las causas infecciosas comunes incluyen infecciones de garganta, sarampión, infecciones de oído, enfermedades de las encías y los dientes (incluidos los abscesos), mononucleosis, e infecciones cutáneas o de heridas. Entre las causas infecciosas menos comunes se encuentran el VIH (el virus que causa el SIDA), la tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, e infecciones como la toxoplasmosis. La adenitis también puede desarrollarse debido a causas no infecciosas, que incluyen el uso de ciertos medicamentos, la exposición a alérgenos y, en raras ocasiones, el cáncer. La inflamación en los ganglios linfáticos es generalmente un indicador de que el cuerpo está combatiendo una infección o enfermedad, y los ganglios linfáticos suelen volver a su tamaño normal una vez que la afección subyacente se resuelve.