La abdominoplastia, o cirugía de abdomen, es generalmente adecuada para hombres y mujeres adultos mayores de 18 años que gozan de buena salud general y no presentan contraindicaciones para la cirugía.

Una evaluación preoperatoria exhaustiva es crucial. Esta incluye una revisión detallada del historial médico del paciente, sus hábitos de vida y embarazos anteriores para evaluar su impacto en la pared abdominal. El historial de peso del paciente, incluyendo cualquier ganancia o pérdida significativa, y una descripción detallada de todas las intervenciones quirúrgicas pasadas (abiertas o laparoscópicas) también son esenciales.

Si el paciente planea perder una cantidad significativa de peso o quedar embarazada en un futuro cercano (dentro de los dos años), la operación generalmente debe posponerse. Es aconsejable que los pacientes alcancen su peso objetivo y mantengan la estabilidad durante al menos 3-4 meses antes de la cirugía, evitando ejercicios extenuantes para la pérdida de peso inmediatamente antes.

Varios factores deben ser cuidadosamente evaluados debido a los riesgos potenciales:
* Embarazo: Planificar un embarazo dentro de los dos años es una fuerte recomendación para el aplazamiento.
* Condiciones de Salud Crónicas: Las enfermedades cardíacas graves, la diabetes no controlada y los trastornos que causan problemas de coagulación sanguínea requieren una consideración cuidadosa y a menudo contraindican la cirugía.
* Problemas de Cicatrización de Heridas: Las condiciones como infecciones o enfermedades del tejido conectivo que afectan la cicatrización de heridas deben ser evaluadas exhaustivamente.
* Medicamentos y Suplementos: Se debe informar al cirujano una lista detallada de todos los medicamentos, incluidos los anticoagulantes, las píldoras anticonceptivas, los medicamentos antirreumáticos y los suplementos a base de hierbas.
* Fumar: Fumar perjudica significativamente la cicatrización de heridas y el suministro de sangre a los tejidos. Los pacientes deben dejar de fumar al menos cuatro semanas antes de la cirugía para minimizar las complicaciones.

La laxitud abdominal, a menudo tratada con abdominoplastia, resulta principalmente de cambios significativos en la pared abdominal:
* Embarazo: Durante el embarazo, la piel y los músculos abdominales se estiran más allá de sus límites elásticos. Esto puede llevar a la diástasis de rectos, una separación de los músculos rectos del abdomen, debido al aflojamiento del tejido conectivo que los mantiene unidos. Incluso después de la pérdida de peso posparto y el ejercicio, la piel estirada puede no retraerse completamente y el abdomen puede no recuperar su firmeza anterior.
* Pérdida de Peso Significativa: Las fluctuaciones extremas de peso, ya sea por dieta o cirugía bariátrica, pueden provocar un exceso de piel flácida y laxitud de la pared abdominal.
* Cirugías Abdominales Previas: Con menos frecuencia, las deformidades resultantes de cirugías abdominales anteriores, como operaciones de vesícula biliar, intestino, estómago o cesáreas, pueden contribuir a la laxitud abdominal y a las irregularidades del contorno debido a las cicatrices de incisión.

La abdominoplastia se realiza para eliminar el exceso de grasa y piel suelta del área abdominal y con frecuencia implica el tensado de los músculos abdominales debilitados para lograr una apariencia más suave, firme y contorneada.