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Los tumores óseos se clasifican generalmente en tres categorías principales: benignos, malignos y metastásicos (tumores que se han diseminado al hueso desde otros órganos). En medicina, el nitrógeno líquido se utiliza en una amplia gama de campos, como la dermatología y los tratamientos de infertilidad. El interés en el potencial del nitrógeno líquido para el tratamiento de tumores óseos también está aumentando, y sus áreas de aplicación se están expandiendo. Este tratamiento puede utilizarse como apoyo adicional junto con otros métodos como la quimioterapia o la radioterapia. Cabe destacar que, a diferencia de la quimioterapia o la radioterapia, ofrece una opción de tratamiento localizado directamente en el tejido óseo donde se encuentra el tumor, sin efectos secundarios sistémicos en el cuerpo.