Las cirugías de válvula cardíaca se aplican en casos de estrechamiento (estenosis) o insuficiencia detectados en una o más válvulas cardíacas. El corazón es una poderosa bomba muscular que circula continuamente de 5 a 7 litros de sangre por todo el cuerpo, lo que significa que se bombean un promedio de 7.500 litros de sangre al día. Las válvulas cardíacas son estructuras que aseguran que el flujo sanguíneo se mueva en una sola dirección entre las cuatro cámaras del corazón (aórtica, mitral, tricúspide, pulmonar).

El estrechamiento en las válvulas dificulta el paso de la sangre, mientras que la insuficiencia valvular provoca un reflujo de sangre, aumentando la carga de trabajo del corazón. En ambas situaciones, el músculo cardíaco se esfuerza, las cámaras se dilatan y se produce un agrandamiento del corazón (cardiomegalia). Si no se trata, las funciones normales del corazón se deterioran y se desarrolla insuficiencia cardíaca. Las enfermedades de las válvulas cardíacas se observan con mayor frecuencia en las válvulas mitral y aórtica.

Las dos condiciones principales que requieren intervención quirúrgica son:
* Estenosis (Estrechamiento): Obstrucción del flujo sanguíneo debido a que la válvula no se abre lo suficiente.
* Insuficiencia (Regurgitación): Reflujo de sangre debido a que la válvula no se cierra por completo.

Las cirugías de válvula cardíaca son realizadas por cirujanos cardiovasculares. Generalmente, se requiere cirugía a corazón abierto para acceder a la válvula enferma; en este caso, el corazón se detiene temporalmente utilizando una máquina de circulación extracorpórea. El cirujano puede reemplazar la válvula enferma con una artificial (reemplazo), pero especialmente para las válvulas mitral y tricúspide, prefiere repararla (plastia) si es posible. En pacientes mayores, la causa más común de las enfermedades valvulares es el estrechamiento debido al engrosamiento y la calcificación de los velos valvulares.