El diagnóstico de la anemia perniciosa comienza principalmente con un examen físico exhaustivo realizado por un médico. El médico evalúa detalladamente el historial médico del paciente e investiga las posibles causas subyacentes. Factores como problemas intestinales, enfermedades autoinmunes o antecedentes familiares de afecciones similares son de vital importancia en el proceso de diagnóstico. Dependiendo de la situación, puede ser necesario un enfoque multidisciplinario que involucre a especialistas de diferentes campos como un cardiólogo, neurólogo, gastroenterólogo y hematólogo. Un diagnóstico definitivo se establece mediante varias pruebas de sangre y otros análisis de laboratorio.