El tratamiento de la linfadenitis depende de su presentación clínica. En los casos en que los ganglios linfáticos no están excesivamente agrandados y no son dolorosos a la palpación, la terapia antibiótica es típicamente innecesaria y se aconseja la monitorización clínica. Sin embargo, si el ganglio linfático continúa agrandándose o se sospecha una infección, se inicia el tratamiento antibiótico. Cuando se produce un agrandamiento persistente sin signos definitivos de infección, se puede considerar un ensayo de terapia antibiótica empírica para evaluar la resolución, lo que implicaría una posible infección subclínica subyacente o un proceso inflamatorio. Si se sospechan etiologías distintas a la infección, una evaluación diagnóstica integral, que incluya imágenes, pruebas de laboratorio y, potencialmente, una biopsia de tejido, es crucial para establecer la causa antes de iniciar un tratamiento dirigido.