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El primer paso en el diagnóstico de la fibrosis pulmonar (endurecimiento pulmonar) es un examen físico realizado por un médico especialista. Después del examen físico, si persiste la sospecha de fibrosis pulmonar, se puede realizar una radiografía de tórax. Aunque una radiografía de tórax puede ser útil para monitorear la progresión de la enfermedad y evaluar la respuesta al tratamiento, generalmente no es suficiente para un diagnóstico definitivo. Para un diagnóstico concluyente y para determinar la extensión de la enfermedad, se realiza una tomografía computarizada de alta resolución (TCAR) al paciente. La TCAR proporciona información detallada sobre el grado y la distribución del daño pulmonar causado por la fibrosis pulmonar. Además, se puede solicitar una ecocardiografía (ultrasonido cardíaco) para evaluar y monitorear complicaciones como la insuficiencia cardíaca derecha y la hipertensión pulmonar (aumento de la presión en el lado derecho del corazón), que pueden surgir en etapas avanzadas de la enfermedad.