Aunque las causas precisas del Síndrome Premenstrual (SPM) no están completamente dilucidadas, la comprensión actual sugiere una compleja interacción que involucra una sensibilidad aumentada dentro del sistema nervioso central, fluctuaciones hormonales y alteraciones en la química cerebral. En mujeres predispuestas al SPM, se cree que los cambios hormonales cíclicos normales durante el ciclo menstrual desencadenan respuestas bioquímicas específicas en el sistema nervioso central y otros tejidos diana, lo que lleva a la manifestación de los síntomas.

Un actor clave en estos procesos es la serotonina, un neurotransmisor vital crucial para la regulación del estado de ánimo. Las variaciones en los niveles de serotonina están fuertemente implicadas en la exacerbación de los síntomas del SPM. La investigación indica que las mujeres que experimentan SPM a menudo exhiben diferencias notables en su sistema serotoninérgico en comparación con aquellas sin el síndrome.

Además, la progesterona, sintetizada principalmente en los ovarios, presenta una dinámica intrigante: si bien la progesterona en sí misma puede contribuir a los sentimientos de ansiedad, sus subproductos metabólicos a menudo tienen un efecto ansiolítico. La progesterona también influye en el sistema de la serotonina al mejorar la recaptación de serotonina, aumentando así el recambio de serotonina.