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Fumar es el factor de riesgo más importante para la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). De hecho, aproximadamente entre el 20% y el 25% de los fumadores pueden desarrollar EPOC. Sin embargo, en el desarrollo de la EPOC, no solo el tabaquismo, sino también los contaminantes del aire tanto interiores como exteriores, juegan un papel significativo. Especialmente en las zonas rurales, los contaminantes del aire interior, como la exposición al humo de combustibles de biomasa (combustibles orgánicos como el carbón, el estiércol, la leña) utilizados para la calefacción con hornos tandoor o chimeneas, representan una amenaza importante para la salud. Además del tabaquismo, los factores ambientales, los agentes nocivos y la predisposición genética también pueden ser efectivos en el desarrollo de la EPOC. Independientemente de la etapa en la que se diagnostique la enfermedad, dejar de fumar afecta positivamente el curso de la EPOC. Los pacientes que dejan de fumar pueden alcanzar una capacidad respiratoria mucho mayor en comparación con el período en que solo recibían medicación. Se observa una mejora de al menos el 10% en las funciones respiratorias dentro de los dos primeros meses después de dejar de fumar.