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Para diagnosticar la adenitis, la historia clínica detallada del paciente y el examen físico realizado por el médico son de gran importancia. Durante el examen físico, el médico puede detectar ganglios linfáticos inflamados. En esta situación, se pueden solicitar análisis de sangre para determinar la presencia de una infección. Además, pruebas de imagen como la ecografía, las radiografías y la tomografía computarizada también pueden ayudar en el diagnóstico. En raras ocasiones, para descartar la posibilidad de un tumor o cáncer, puede ser necesaria una biopsia del tejido linfático. Esta biopsia puede realizarse mediante aspiración con aguja fina o mediante la extirpación quirúrgica completa del ganglio linfático.