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Las superficies de las articulaciones facetarias están cubiertas por una capa de cartílago que facilita un movimiento suave y fácil entre las vértebras. Esta capa de cartílago puede dañarse o desgastarse debido a diversos factores. Causas como el envejecimiento, el desgaste por uso excesivo, los traumatismos físicos, las enfermedades reumáticas y las intervenciones quirúrgicas previas pueden provocar la degeneración del cartílago en las articulaciones facetarias. A medida que las articulaciones facetarias degeneran, es decir, a medida que se desgastan, su función se deteriora. Cuando las superficies articulares se desgastan, los huesos pueden empezar a rozarse entre sí, lo que potencialmente causa dolor.