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El tratamiento de la paraplejía o lesión medular es multifacético y altamente individualizado. Inicialmente, si la médula espinal no está completamente seccionada, sino comprimida o dañada debido a una fractura espinal, el enfoque principal es corregir la alineación espinal, estabilizar cualquier fractura y descomprimir la médula. Después de la estabilización, se pueden iniciar terapias médicas para apoyar la curación nerviosa, y los programas de rehabilitación integral comienzan lo antes posible. La rehabilitación de la paraplejía es un proceso complejo y extenso. Su enfoque y posibles resultados están determinados por varios factores, incluido el nivel y la integridad de la lesión, la fuerza muscular residual, la función sensorial y el grado de disfunción vesical e intestinal. La rehabilitación neurológica tiene como objetivo restaurar tanto las funciones motoras como las autónomas. Para las personas con cierta función muscular preservada en las extremidades inferiores, se realiza una evaluación para determinar el potencial de caminar, con o sin dispositivos de asistencia. Las opciones de movilidad varían significativamente según el nivel de la lesión: Lesiones lumbares bajas: Donde se conserva más función muscular, caminar puede ser posible con ortesis, andadores, muletas o bastones. Lesiones de segmentos superiores: Si los músculos de las piernas y la cintura pélvica están afectados, las férulas de pierna larga o dispositivos similares podrían permitir la deambulación. Lesiones completas o de alto nivel: En casos de transección completa, aplastamiento severo o lesiones de muy alto nivel que afectan el control motor esencial, la marcha activa puede no ser factible. En tales situaciones, la movilidad suele facilitarse mediante una silla de ruedas. En última instancia, el plan de rehabilitación no es un camino sencillo, sino que se adapta meticulosamente después de una evaluación detallada de la condición específica y el potencial del paciente.