Para los pacientes con Fiebre Mediterránea Familiar (FMF), es importante evitar los alimentos que pueden desencadenar la inflamación. Específicamente, los alimentos procesados, los productos con alto contenido de azúcar y las grasas trans deben limitarse. En su lugar, se recomienda adoptar una dieta equilibrada rica en frutas y verduras frescas. Restringir la ingesta de sal también es de gran importancia para proteger la salud renal. Los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como el salmón, las sardinas y las nueces, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias, pueden incluirse beneficiosamente en la dieta.