Actualmente, no existe una cura definitiva para la retinosis pigmentaria (RP). El tratamiento se centra principalmente en el manejo de complicaciones secundarias, como cataratas y edema macular, que pueden abordarse mediante intervenciones médicas establecidas. Se aconseja a los pacientes que adopten modificaciones en su estilo de vida, incluyendo la reducción del estrés, el cese del tabaquismo y la adhesión a recomendaciones nutricionales generales. También se puede considerar la suplementación con dosis altas de vitamina A. Si bien a menudo se sugieren diversas terapias alternativas (por ejemplo, acupuntura, terapia con sanguijuelas, cirugías vasculares y remedios a base de hierbas), es importante señalar que ninguna de ellas tiene una eficacia científicamente probada. Para los pacientes en etapas avanzadas de la enfermedad, la investigación está activamente en curso en terapias génicas y tecnología de ojo biónico. Aunque los resultados actuales son preliminares, estas áreas ofrecen una promesa significativa para futuros tratamientos.