El proceso de diagnóstico de la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP) generalmente comienza con una evaluación médica integral. Esta evaluación incluye una anamnesis detallada, donde se discuten los síntomas de la paciente, seguida de un examen físico exhaustivo. Durante el examen físico, el médico evalúa la sensibilidad o la presencia de un absceso en la región pélvica. Posteriormente, generalmente se solicita un cultivo vaginal para identificar bacterias en el flujo vaginal. Si es necesario, se pueden solicitar pruebas de laboratorio adicionales y métodos de imagen para confirmar el diagnóstico o descartar otras afecciones.