Cuando un paciente se presenta en el hospital con síntomas sugestivos de cólera, un médico realiza un examen físico. Para confirmar el diagnóstico de cólera de manera definitiva, se recolecta una muestra de heces (fecal) del paciente y se envía a un laboratorio. La muestra de heces recolectada se examina luego bajo un microscopio especializado. Si se identifica la bacteria Vibrio cholerae en la prueba de heces, se diagnostica cólera y, posteriormente, se elabora un plan de tratamiento. El diagnóstico temprano de la enfermedad aumenta significativamente las posibilidades de un tratamiento exitoso.