Las fracturas por estrés son pequeñas fisuras que ocurren cuando los huesos son sometidos a un estrés mucho mayor o repetitivo de lo que normalmente están acostumbrados. Esta condición suele surgir por el uso excesivo o un aumento de la actividad física que supera la capacidad de adaptación del hueso.

Las fracturas por estrés pueden observarse en varios grupos:

1. Aquellos Expuestos a Actividad Física Excesiva:
* En individuos jóvenes y activos, los programas de entrenamiento intensos en deportes como el atletismo, correr o el baloncesto, o el inicio repentino de deportes, aumentan el riesgo.
* Para individuos sedentarios, incluso el inicio repentino de actividades deportivas o caminatas largas después de un largo descanso puede llevar a fracturas por estrés.

2. Sexo Femenino:
* El tejido óseo femenino es generalmente más delgado que el tejido óseo masculino.
* Las irregularidades menstruales o los desequilibrios hormonales pueden aumentar la sensibilidad de los huesos a los traumatismos, haciendo a las mujeres más susceptibles a las fracturas por estrés.

3. Condiciones que Afectan la Salud Ósea:
* Trastornos del desarrollo óseo (por ejemplo, osteogénesis imperfecta).
* Enfermedades óseas metabólicas como la pérdida ósea (osteoporosis, osteomalacia).
* Condiciones que afectan negativamente el desarrollo óseo, como la deficiencia de vitamina D o calcio.
* Estas condiciones aumentan significativamente el riesgo de fracturas por estrés al reducir la resistencia ósea.

4. Otros Factores de Riesgo:
* Fracturas normales o fracturas por estrés previas pueden reducir la fuerza ósea en esa área, aumentando el riesgo de recurrencia.
* Las deformidades anatómicas del pie (por ejemplo, pies planos, arcos altos) o enfermedades que alteran la distribución del peso en el pie también pueden predisponer a la formación de fracturas por estrés.