La tortícolis, también conocida como cuello torcido, se divide generalmente en dos tipos principales: tortícolis congénita y tortícolis adquirida. Tortícolis congénita: Este tipo suele estar presente al nacer, a menudo debido a un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo. Generalmente se hace notoria dentro de los primeros dos meses de vida de un bebé a medida que se desarrollan sus habilidades de movimiento de cabeza y cuello. Tortícolis adquirida: A diferencia de la tortícolis congénita, este tipo se desarrolla más tarde en la vida y puede ser el resultado de diversos factores como lesiones, infecciones virales o condiciones inflamatorias.