Volver a la Búsqueda
ES
La infección por toxoplasmosis es una afección que generalmente se presenta con síntomas leves, parecidos a los de la gripe. En individuos con un sistema inmunitario fuerte, a menudo es asintomática o se manifiesta con síntomas leves. Los síntomas más comunes incluyen fiebre, fatiga, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, y ganglios linfáticos inflamados. Estos síntomas suelen ser más pronunciados en los ganglios linfáticos del cuello, las axilas y la ingle. Otros síntomas menos comunes pero posibles incluyen erupciones cutáneas, dolor ocular, visión borrosa, confusión, agrandamiento del hígado y el bazo, convulsiones e ictericia. En casos raros, especialmente en individuos con un sistema inmunitario debilitado o en casos de toxoplasmosis congénita, la infección puede dar lugar a complicaciones graves. Estas complicaciones graves pueden incluir infecciones oculares (como retinitis) que pueden provocar pérdida de visión o incluso ceguera, e inflamación cerebral (encefalitis). Sin embargo, no es seguro que tales condiciones graves se presenten en todos los pacientes con toxoplasmosis.