El riesgo de desarrollar enfermedad arterial periférica aumenta, especialmente en presencia de los siguientes factores: Edad avanzada (45 años o más para hombres, 55 años o más o antecedentes de menopausia temprana para mujeres), niveles altos de colesterol LDL (malo) y bajos de colesterol HDL (bueno), tabaquismo, diabetes, presión arterial alta (hipertensión), antecedentes familiares de enfermedades relacionadas con la aterosclerosis, enfermedad vascular existente en otra parte del cuerpo (como las arterias coronarias), obesidad, actividad física insuficiente y hábitos alimenticios irregulares y ricos en grasas.