La simpatectomía torácica endoscópica (ETS) es un procedimiento quirúrgico y, como todas las intervenciones quirúrgicas, conlleva riesgos inherentes y posibles complicaciones. Los pacientes que consideren la ETS deben ser informados exhaustivamente sobre estas posibilidades. Las complicaciones clave incluyen:
* Hiperhidrosis Compensatoria (HC) / Hiperhidrosis Refleja: Esta es la complicación más frecuente y a menudo más molesta. Implica un aumento de la sudoración en otras áreas del cuerpo después de la cirugía. Si bien el mecanismo preciso no se comprende completamente, se observa más comúnmente cuando se dirigen los niveles 2 y 3 de la cadena simpática. El manejo a menudo implica una intervención adicional en los niveles 3 o 4 de la cadena simpática. Es crucial un asesoramiento preoperatorio exhaustivo sobre este riesgo.
* Neumotórax (Colapso pulmonar debido a aire atrapado): Esto puede ocurrir si el tejido pulmonar se daña inadvertidamente durante el procedimiento, permitiendo que el aire escape a la cavidad torácica. Alternativamente, una evacuación incompleta del aire antes de despertar al paciente también puede provocar la retención de aire dentro del pecho.
* Hemorragia: Como con cualquier procedimiento quirúrgico, existe un riesgo de hemorragia intraoperatoria o postoperatoria.
* Bradicardia (Frecuencia cardíaca lenta): Los nervios simpáticos a los que se dirige en la ETS también desempeñan un papel en la regulación de la frecuencia cardíaca. El bloqueo en los niveles quirúrgicos (típicamente 2-5) puede provocar una disminución de la frecuencia cardíaca. En casos graves, la bradicardia significativa puede ser una complicación potencialmente mortal. Para mitigar este riesgo, la frecuencia cardíaca del paciente se monitoriza de cerca antes de la operación. Si la frecuencia cardíaca preoperatoria está entre 50 y 60 latidos por minuto, se podría considerar un procedimiento unilateral. Después de un procedimiento unilateral, se reevalúa la frecuencia cardíaca. No se debe realizar un procedimiento bilateral si la frecuencia cardíaca desciende por debajo de 50 latidos por minuto.