La insuficiencia respiratoria es una condición clínica grave que ocurre cuando los pulmones no pueden oxigenar adecuadamente la sangre y/o eliminar eficazmente el dióxido de carbono del cuerpo. Esta condición se caracteriza por una disminución en los niveles de oxígeno en la sangre (hipoxemia) y un aumento en los niveles de dióxido de carbono (hipercapnia). Ambas condiciones se diagnostican mediante análisis de gases en sangre.
La hipoxemia afecta negativamente las funciones de los tejidos y órganos debido a una ingesta insuficiente de oxígeno, mientras que la hipercapnia se refiere a la acumulación de dióxido de carbono en la sangre. La insuficiencia respiratoria puede manifestarse con síntomas como dificultad para respirar, disnea (dificultad respiratoria), fatiga extrema y dolor en el pecho, y puede provocar deterioros funcionales graves en órganos vitales, especialmente los pulmones.
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que a menudo se desarrolla debido al tabaquismo y se observa con mucha más frecuencia que el cáncer de pulmón, es una de las enfermedades más comunes que causan insuficiencia respiratoria. Esta condición, que afecta gravemente la funcionalidad de las vías respiratorias, incide significativamente en la calidad de vida de los pacientes.