La ceguera nocturna (nictalopía) es una afección ocular que surge del daño a las células del tejido de la retina responsables de la percepción de la luz. Más de la mitad de los casos son causados por trastornos genéticos hereditarios transmitidos por los padres. En otras instancias, la mutación genética se desarrolla por primera vez en el individuo. Debido a la naturaleza hereditaria de la enfermedad, los matrimonios consanguíneos aumentan el riesgo. Este problema de salud, que es más común en hombres que en mujeres, a veces puede manifestarse en formas sindrómicas que afectan a otros órganos además de los ojos. La edad de inicio y la progresión de la enfermedad varían significativamente de persona a persona. Mientras que algunos individuos pierden la visión a una edad temprana, otros pueden mantenerla a lo largo de sus vidas. Generalmente, la progresión de la enfermedad sigue un curso similar dentro de una familia. Contar con información sobre el historial familiar de los pacientes facilita significativamente la predicción del posible curso de la enfermedad.