Los síntomas de los trastornos de personalidad suelen aparecer durante la adolescencia o la edad adulta temprana. Estos son períodos en los que los individuos hacen la transición de su entorno familiar, aumentan sus interacciones sociales y comienzan a expresarse como individuos distintos. Durante este proceso, ciertos rasgos de personalidad que pueden haber pasado desapercibidos en el ámbito familiar pueden volverse más pronunciados en entornos sociales. Los rasgos de carácter y los patrones de comportamiento observados en los trastornos de personalidad suelen ser de larga duración y pueden afectar negativamente la vida familiar, social y profesional de un individuo, deteriorando su funcionamiento general. Los síntomas pueden variar significativamente según el tipo específico de trastorno de personalidad. Si bien algunos trastornos de personalidad pueden provocar problemas más manifiestos y disruptivos en las interacciones sociales, otros pueden manifestarse con síntomas como la introversión y la timidez. Los individuos pueden ocasionalmente tender a culpar a otros por las dificultades y desafíos que experimentan. Esto a menudo causa angustia a quienes los rodean. Los trastornos de personalidad con frecuencia van acompañados de otras afecciones psicológicas. Específicamente, el abuso de sustancias (alcohol y drogas), el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), el trastorno de pánico y la fobia social son problemas psicológicos concomitantes comúnmente observados con ciertos trastornos de personalidad.