La espasticidad es una afección que resulta del daño a las vías nerviosas en el cerebro o la médula espinal que controlan el movimiento muscular. Puede manifestarse en diversas condiciones neurológicas como lesiones de la médula espinal, Esclerosis Múltiple (EM), parálisis cerebral, accidente cerebrovascular, traumatismo cerebral o craneal, Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y paraplejías espásticas hereditarias. Trastornos metabólicos como la adrenoleucodistrofia, la fenilcetonuria y la enfermedad de Krabbe también pueden contribuir a su desarrollo. Afectando a más de 12 millones de personas en todo el mundo, la espasticidad es prevalente en aproximadamente el 80% de los individuos con parálisis cerebral y el 80% de aquellos con Esclerosis Múltiple. El manejo efectivo de la espasticidad requiere un enfoque de equipo multidisciplinario, que a menudo implica ejercicio, fisioterapia, medicación o intervención quirúrgica cuando sea necesario.