El cáncer de recto no es contagioso y no puede transmitirse de una persona a otra. No hay evidencia que sugiera que el cáncer pueda propagarse a través de gotículas respiratorias, partículas en el aire, contacto directo o relaciones sexuales. Sin embargo, el cáncer colorrectal, que incluye tanto el cáncer de recto como el de colon, tiene una predisposición genética. Las personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal tienen un mayor riesgo de desarrollar la afección.