El sarampión es una enfermedad infecciosa que puede provocar complicaciones graves y potencialmente mortales, especialmente en ciertos grupos de pacientes y en etapas avanzadas. Estas posibles complicaciones graves o fatales incluyen:
* Meningitis: Inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.
* Panencefalitis esclerosante subaguda (PESS): Una inflamación cerebral rara, pero progresiva y fatal que puede surgir años después de una infección por sarampión. Esta afección puede provocar daño cerebral permanente, sordera y, en última instancia, la muerte.
* Hepatitis: Inflamación del hígado.
* Complicaciones oculares: Estrabismo, diversas deficiencias visuales o pérdida permanente de la visión que pueden ocurrir cuando el virus afecta los nervios ópticos.
* Problemas cardíacos y neurológicos: Disfunciones en la función cardíaca y otros problemas graves relacionados con el sistema nervioso.